2011-12-09

Por fin una crítica que critica!!!

Seguimos en plena fiebre de los ochenta. ¿Irónico? Sin duda, dados los palos que la crítica otorgó en su día a cualquier cosa que firmaran Steven Spielberg, John Huges o Walter Hill. ¿Necesario? Probablemente. El cine juvenil que nos trajo el nuevo siglo, empezando por la saga de Harry Potter, siguiendo con la trilogía de Jackson-Tolkien y finalizando con la horrenda saga vampírica Crepúsculo, han padecido todas ellas síntomas enfebrecidos de lo peor de la era post-modernista, banalizando la mentalidad adolescente, sometiéndola a un régimen de códigos destinados a un espectador idealizado que, según los estudios de mercado, prácticamente raya el encefalograma plano. El cine teen se desvirtuó, perdió la capacidad de emocionar mientras alcanzaba un cada vez más perfecto acabado infográfico. Pero, ¿dónde quedaba la emoción? ¿dónde la belleza? ¿dónde la inteligencia?

Fragmento de una crítica de cine escrita por Alejandro G. Calvo.

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