Los artistas imponemos un nuevo orden en las cosas, buscando orígenes y límites innombrados. Audazmente damos nombre a las construcciones de nuestra fantasía. Examinamos la realidad y hacemos tambalear la estructura de la adormecida humanidad. Nuestras visiones son fabulosas y de validez inalterable. Buscamos modelos en los que la vida es más grandiosa y más cruel, aceptando el abismo de la expresión emocional sin restricciones.

domingo, junio 17, 2007

Paula Rego

Con una obra pictórica realizada casi únicamente al pastel y unida a la escuela de Londres, ciudad en la que habita desde los 16 años, (la influencia estilística de Lucian Freud y de Kitaj es evidente, aunque tal vez sea Balthus su referente más inmediato), la pintora portuguesa Paula Rego (1935), como recordaría más tarde, tuvo una infancia...

-“de ésas en que una pasa la mayor parte del día encerrada en elcuarto, y que en rigor son el mejor entrenamiento para un pintor”.

En plena dictadura de Salazar, que se empeñaba en mantener a la mujer en la cocina, estaba atrapada en las redes de una sociedad católica que la aterraba con sus imágenes de santos, sus rosarios y sus promesas de castigo. En ese contexto, las historias de la Comtesse de Ségur (una escritora francesa del 1800 que escribía cuentos con mujercitas caprichosas e insolentes) sembraron en su cabeza la posibilidad de una vida con más oportunidades. Durante toda su carrera ha demostrado una insistente preocupación.

-“…cómo dar sustancia a formas que un día parecían sólidas y reales y, al otro, puro polvo, ligeras y a punto de volarse”.

Hasta que las sombras se arrastraron por sus pinturas y parecieron colocar plomadas a los lienzos. Se plantaron ahí, y con ellas entraron las mujeres, grandotas y atrevidas, con la solidez de una Sibila Cumea de Miguel Ángel. Las mujeres llevaban polleras enormes, llenas de pliegues y volados que les cubrían todo el cuerpo y escondían debajo miles de secretos incontables, y estaban resueltas en un naturalismo molesto, inquietante, que más de una vez la identificó con Balthus, asociación que en rigor se basa más en el estilo que en la sustancia. En Rego todo se da en el centro: nosotros, ella y las mujeres, todos revueltos y con la puerta abierta de par en par.

-“Siempre, de una forma u otra, hablo sobre la dominación, sobre la opresión y la violencia, sobre todo lo que la psiquis no revela”.

Así, nadie mejor que Paula Rego para captar visualmente los paisajes interiores de la mente y el fuego interno que consume a la heroína de la novela de Charlotte Brontë. Esas afiladas estrategias de evasión hacia el mundo de la imaginación y la necesidad de alzar la voz y tirar abajo las estanterías hicieron de Brontë y Rego una buena dupla. -"Mi tema favorito son los juegos de poder y las jerarquías”. Pero la imagen es tanto más ambigua, tanto más llena de posibilidades, que lo mejor es mirarla y mirarla hasta que los ojos duelan de cansancio.

-“El hecho de no intentar hacer arte mejora lo que hago”.

El ingreso de la mujer en la escena del arte ha sido la revolución artística más importante de la segunda mitad del siglo XX. Sumada al empeño en seguir dibujando y, más aun, de dibujar historias (cuando las historias parecían ser el último orejón del tarro del arte), consiguieron darle a su trabajo una intensidad poco común.