2012-02-13

UPCOMING SPRING EXHIBITION


BAKERSFIELD MUSEUM OF ART
LEGACY IN CONTINUUM: BAY AREA FIGURATION

March 22 – May 27, 2012


This exhibit features artwork by Bay Area figurative artists from the past to the present. After World War II, artists working in New York began to shift their school of thought from figurative painting to non-objective works with unconventional tools concerned more with expression than construction. Figurative work had become passé. As a possible response to this movement, artists in San Francisco began to deconstruct the figure rather than destroy it completely. They sought to reconcile the two genres, creating a distinctive style that is still present today. Nearly 60 years later, there are approximately three generations of Bay Area figurative artists. This exhibition features fifteen outstanding artists, which embodies the very first generation of Bay Area Figurative artists as well as the ripples the Bay Area Figurative Movement created and has passed on to generations of artists across the world.
Participating Artists:
Eduardo Alvarado,  Elmer Bischoff, Joan Brown, Suhas Bhujbal, Richard Diebenkorn, John Goodman, Nathan Oliveira, Dennis Hare, Mitchell Johnson, Paul Wonner, Kim Frohsin, Waldemar Mitrowski, Siddharth Parasnis, Brook Temple.

El pintor de hierro

2012-02-09

Retrospectiva del Freud retratista


Lucian Freud, uno de los gigantes del arte contemporáneo británico, seguía trabajando incansable en su última obra, un retrato, cuando le sobrevino la muerte el pasado julio a los 88 años. Retrato del Galgo (2011) es un cuadro inédito que la National Portrait Gallery de Londres exhibirá a partir de hoy, en el marco de una completísima retrospectiva dedicada al Freud retratista. La faceta por la que es principalmente reconocido y en la que ahondó a lo largo de siete décadas de singladura para explorar todos los ángulos, físicos y emocionales, de sus personajes. A la par que los suyos propios.
El modelo del cuadro, su asistente David Dawson, aparece desnudo, porque al artista le gustaba la piel, que pintaba mezclando de nuevo los colores casi en cada brochazo. Para Freud, “un humano despojado de toda ropa es un animal”. Junto al hombre del retrato, su perro Eli, ambos presentados como iguales en una de las constantes del autor. Dawson fue el último sujeto que posó para Freud, en el epílogo de una nutrida lista de familiares, amigos, colegas, y famosos como la misma reina de Inglaterra, proyectados en su lienzo.
Pero, ante todo, las personas de su círculo más íntimo jalonaron una producción que el museo londinense expone de forma bastante cronológica, aunque el objetivo de la exposición Lucian Freud. Retratos no sea mostrar “una mera retrospectiva biográfica, sino una vida representada en las pinturas”, según su comisaria Sarah Howgate. Desde el retrato más formal que un Freud de 18 años pintó de su tutor académico Cedric Morris (1940) hasta el cuadro a gran escala de las carnes orondas de una empleada pública (Benefits Supervisor Sleeping, 1995), la muestra propone un recorrido por la evolución de un artista singular. Esta última obra, protagonizada por su amiga Big Sue encarna la rendición del mercado ante Freud; batió hace cuatro años el récord de cotización en subasta para un autor vivo, gracias a los más de 21 millones de euros que pagó el magnate ruso Roman Abramovich.
La musa de formas generosas fue una de sus modelos predilectas y, como tal, aparece de forma recurrente en la muestra, al igual que el artista australiano de performances, Leigh Bowery, a quien el pintor despoja de las vestimentas y piercings que conforman su persona pública. El desnudo del cuerpo humano no fue aceptado por todos cuando Freud retrató de ese modo a su hija Rose (ella misma lo eligió así) en los años 70'. Esa época sella la transformación desde un estilo donde impera la obsesión por la fidelidad en el detalle, hacia una relajación en el trazo que sin embargo no resta realismo a sus obras.
Fue el artista Francis Bacon, colaborador de juventud y gran amigo hasta una abrupta ruptura, quien le conminó a dejar de pensar en el dibujo para sumergirse libremente y de lleno en la pintura. El torturado angloirlandés acabó posando para Freud (y éste a su vez también ejerció de modelo de Bacon), como lo hicieron David Hockney, Frank Auerbach y otros grandes del arte.
La impronta psicológica de esos cuadros, fruto de la indagación del retratista en todas las dimensiones de sus sujetos, aparece desde sus primeros trabajos, aquellos que testifican su propia e intensa vida personal y amorosa. Los expresivos ojos de Kitty, su primera esposa en los 40'; la crónica de la descomposición de su segundo matrimonios, en un doble retrato de Caroline junto al propio Freud en la habitación de un hotel parisino (1954); los consiguientes cuadros que tomaron como modelo a su pupila Susy Boyt, luego madre de cinco de sus hijos…. Hasta la madurez del pintor, expresada en los cuadros de su progenitora, Lucie, en los años 80', desde la fuerza del mero rostro hasta la imagen de la anciana leyendo o recostada en la cama.
El nieto del creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, nacido en 1922 en Berlín y huido del nazismo junto a su familia hacia el Reino Unido, era una personalidad introvertida que sólo se abría en su estudio y en compañía de sus modelos. Frente a la obligada formalidad que impuso Isabel II (2001), otros personajes fueron ellos mismos ante la brocha de Freud, entre ellos el tenso barón Thyssen o el también aristócrata Andrew Parker-Bowles, ex marido de Camila.
Las interminables sesiones de posado que todos sufrieron han tenido su equivalente en las prolíficas indagaciones que el artista hizo de su propio yo a lo largo de los años. El autorretrato Reflection (1985) es una de las piezas más poderosas de la exposición, en cuya preparación colaboró entusiasmado hasta su fallecimiento. Más que como un retratista, Lucian Freud suele ser caracterizado como un “pintor de la gente”, de sus formas y aristas, externas e internas. Inquirido sobre esa definición en su última entrevista , espetó: “No sé que sería un pintor de retratos si su obra no versara sobre las personas…”.


Retrospectiva del Freud retratista

2012-02-07

Si los campesinos de Aix-en-Provence que inmortalizó hasta en cinco ocasiones Paul Cézanne jugando a las cartas no se lo creerían. Y es que uno de los lienzos de la serie Jugadores de cartas que pintó el impresionista en 1890 se ha convertido en el cuadro que ha alcanzado el precio más alto jamás pagado por una obra de arte, según adelantó Vanity Fair. Y además, pone el listón altísimo.
La obra ha sido adquirida ni más ni menos que por 191,7 millones de euros y deja muy atrás los 81,9 millones que se pagaron en mayo de 2011 por el cuadro de Picasso Desnudo, hojas verdes y busto.
Y detrás de tal dispendio en tiempos de crisis no podía dejar de estar la familia real de Qatar, que con esta adquisición pretende situar a la ciudad de Doha en un referente en el mundo del arte al nivel de París o Nueva York. Precisamente, las otras cuatro obras pertenecientes a la serie de losJugadores de cartas en el Museo Metropolitano de Nueva York, el Museo de Orsay de París, en el Instituto Courtauld de Londres y en la Fundación Barnes.
Por eso la familia real qatarí lleva tiempo planeando una detallada estrategia. Y en ella el foco sería el Museo Nacional de Qatar -que sería el destino final del cuadro-, que ya alberga obras de Rothko y Warhol. En la propia capital qatarí se exponen obras de Richard Serra y una retrospectiva de Louise Bourgeois y en marzo organiza un Foro de Arte Mundial.
La venta del Cézanne en cuestión tuvo lugar en 2011 y supone el desenlace a una negociación que se había fraguado a lo largo de mucho tiempo. La obra pertenecía al magnate naviero griego George Embiricos y éste estuvo durante años jugando a vender el cuadro, sin intenciones serias de deshacerse de él. Pero poco antes de su muerte en 2011 comenzó a discutir en serio su venta. Incluso, le llegaron dos ofertas en firme, una del coleccionista de arte William Acquavella y otra podría ser de Larry Gagosian, que llegaron a alcanzar los 150 millones de euros. Pero finalmente, los herederos de Embiricos han cerrado con el emirato la venta y por tanto serán los directos beneficiarios de los 191 millones. 


2012-02-06

Antoni Tàpies 1923-2012

Es muy importante compensar el dolor con el amor. Y ese equilibrio te hace ver la vida con optimismo", decía Antoni Tàpies hace unos meses, cuando ya encaraba la muerte real que tantas veces exorcizó en su pintura. Tàpies, el artista catalán más universal, que después del desierto del franquismo recuperó el espíritu de las vanguardias, murió en su domicilio barcelonés y la noticia conmocionó al mundo del arte, porque la familia había mantenido con discreción la serie de enfermedades que habían minado el cuerpo del artista de 88 años. Su mujer, Teresa Barba, quiso ocultar la noticia de la muerte para asegurarse una despedida íntima, pero a última de la tarde ya vio que era imposible. El último adiós se realizará este mediodía en estricta intimidad y sin capilla ardiente.
Tàpies había acentuado su geografía del dolor, a medida que una maculopatía le iba dejando con la visión borrosa y aumentaban sus dificultades de audición y su movilidad. Pero su asombrosa energía le llevaban a bajar cada verano al taller de Campins, en el Montseny.
Tàpies procedía de una familia de políticos catalanistas, con tradición librera que explican su pasión por la bibliofilia. Estudiante de Derecho, abandonó la carrera para dedicarse a la pintura gracias al impacto que le produjo el número de la revista D'Ací i d'allà de 1934. Al principio, su pintura era realista, con retratos de sus amigos y de su familia, de los que más tarde renegó. Después, tras entablar amistad con Joan Brossa, Joan Ponç, Modest Cuixart, Arnau Puig y Cirlot, editaron una revista en la imprenta que tenía Tharrats,Dau al Set, que revolucionó el panorama artístico de la posguerra. Con Joan Miró como referente, los artistas de Dau al Set reconstruyeron los puentes perdidos con las primera vanguardias, con una estética surrealista o de realismo mágico. En algunos de sus dibujos, Tàpies resumía ya buena parte del mundo sígnico, su afición por el esoterismo, el mundo onírico, el simbolismo, sus autorretratos metáforas del cuerpo desmembrado. la afición por el jazz y la música contemporánea, su fervor por Klee, Ernst o Poe. Más tarde, Tàpies, tras una beca de estudios en París, dio un vuelco a su pintura para ensayar el informalismo matérico.
La tisis que contrajo a los 18 años y la convalecencia en el sanatorio de Puig d'Olena fueron vitales para su formación. Sus lecturas de Dostoyevski, sus audiciones de Wagner o el descubrimiento de la filosofía zen por medio de El libro del té, le ayudaron a encontrar vías de superación del dolor. Otro acontecimiento que tuvo gran importancia para él fue el lanzamiento de la bomba atómica. La materia, el átomo, el polvo, el uso de materiales ajenos a los tradicionales se integraron en su pintura. La preocupación por el desarrollo de nuevas formas de expresividad siempre han ido acompañadas en Tàpies de su preocupación social por lo que sucedía en el mundo, por incluir la vida en su obra y del compromiso ético con Catalunya y la democracia.
La mirada del artista catalán era de largo alcance. Su arte combinatorio llegaba a Ramon Llull, al misticismo de todas las religiones, y de ahí tendía un doble puente hacia las filosofías budistas o hindúes, de India, por una parte, y los hallazgos de la ciencia contemporánea, de los que estaba al día. Quería conciliar contrarios. La cruz o el aspa marca esta tensión entre materia y espíritu, al mismo tiempo que recrea la inicial del apellido del artista o, tal vez, es un signo que llama la atención del espectador. Sus signos son polivalentes y dejan siempre un misterio que resolver. Sus materiales son humildes, paja, calcetines, mantas, útiles a la gente, y su escritura de las tapias acerca el cuadro a la calle. "En mi pintura he hecho muchas sillas, pero nunca he repetido una sola". "El arte es una fuente de conocimiento, como la ciencia, la filosofía. Si las formas no son capaces de herir a la sociedad que las recibe, de irritarla, de inclinarla a la meditación, si no son un revulsivo, no son una obra de arte", sostenía. Desde su primera exposición en 1948, la obra de Tàpies ha estado presente en los principales museos del mundo. Es el artista español contemporáneo más representado en el MoMA y su obra escultórica está presente en los espacios públicos de varias ciudades. En Barcelona, Núvol i cadira corona la fachada de la fundación que donó a la ciudad.

2012-01-17

Hockney pinta su ADN

Desde la muerte el último verano de Lucian Freud y Cy Twombley en el transcurso de dos semanas, la butaca de "mejor pintor vivo" está vacante. Suenan para ocuparla el alemán Gerhard Ritcher, de 80 años, y el inglés David Hockney, de 74. Al margen de quién sea el agraciado del aleatorio título, Hockney abre estos días una reveladora exposición en Londres, que viajará después a Bilbao (mayo-septiembre) y a Colonia (Alemania), de octubre a febrero de 2013, dándole, quizás, el empuje final para que se siente en el impreciso sillón.
El paisaje de Yorkshire, con sus coloridos bosques, campos, caminos y matorrales, es el tema de la exposición David Hockney: A Bigger Picture (David Hockney: un encuadre mayor). Tras 30 años viviendo en California y pintar allí la intensa luz de Los Ángeles, piscinas, viviendas modernas y hombres guapos con líneas agudas y estilizada simetría, el pintor ha regresado a sus orígenes y a la tradición de la pintura al óleo que capta el esplendor ambiental y la luminosidad del paisaje natural en una determinada estación del año y en un momento puntual de la mañana, el mediodía o la tarde.
En 2007 ya enseñó en la Royal Academy de Londres, donde ahora se presenta la exposición, un cuadro de grandes dimensiones, Grandes árboles cerca del agua, formado por 50 lienzos separados, alineados unos con los otros para acercar al observador a la campiña inglesa. En aquella ocasión explicaba que estaba descubriendo lo que habían hecho otros artistas ingleses como John Constable (1776 - 1837) o Joseph Turner (1775 - 1851): fijar en sus imágenes un instante preciso de la cambiante naturaleza.
"Me siento como un joven de 20 años que acaba de encontrar la belleza a la puerta de casa", señala acerca del descubrimiento pictórico del paisaje de su niñez y juventud. La presentación deGrandes árboles cerca del agua indujo a la Royal Academy a proponerle la gran exposición que se abre el día 21 hasta el 9 de abril. Él se trasladó al vetusto edificio para inspeccionar las salas y dimensiones de las paredes y en los últimos años se ha concentrado en hacer cuadros para llenar la Royal Acadamy.

El otro color de la infancia

A pesar de que la muestra cuenta con 150 obras de más de 50 años de trabajo, Hockney se resiste a llamarla retrospectiva porque manda el paisaje de los últimos años. En el 2002 Hockney viajó por España y Noruega absorbiendo unas vistas diferentes a las de Inglaterra o California.
De regreso a Yorkshire, se instaló en la casa de su madre en Bridlington, una ciudad de 30.000 habitantes a la que ha regresado por Navidad durante los últimos 30 años, cuando casi todo está oscuro. "En mis visitas me quedaba poco tiempo, pero en los últimos años el mismo paisaje que vieron mis antepasados se ha convertido en un reto, me resulta muy esti-mulante; la llegada de la primavera, un tópico clásico en la pintura, ha sido cada año distinta en las siete que he visto y cada una es más interesante que la anterior", explica el artista.
Hockney mira con el mismo ojo inocente de su infancia el medio ambiente que le rodea. Pero ahora el artista es habilidoso, además de hablador, fumador y gesticulador, una peculiaridad poco inglesa. Se atreve con colores fuertes y tonos estridentes y hasta genera un sinfín de cromatismos verdes, el color de la naturaleza. "El verde engrandece, pero es muy difícil de tratar. No en vano, Turner lo evitaba y los abstractos no lo utilizan porque evoca paisaje", reconoce el pintor. Para la composición de El gran majoleto (2008), Hockney madrugó durante una semana para representar el majoleto en un determinado fulgor.
Una de las revelaciones de esta muestra es la dimensión de los cuadros. Madera de invierno(2009) mide más de seis metros de largo, lo cual ha provocado un desafío técnico para el autor. En la muestra hay también dibujos, retratos y proyecciones. En la primera sala, a modo de introducción, cuelgan cuatro cuadros de las estaciones del año. En la segunda empieza la cronología de su obra previa al regreso a sus frondas y arboledas y a su ADN personal y artístico. La obra más antigua data de 1956 y se titula Campos de Eccleshill, en Yorkshire, la precursora de las escenas actuales.

Tecnológica tercera edad

Junto a los tradicionales óleos y acuarelas, el artista, de espíritu joven y aventurero, se ha adentrado en el uso de las últimas tecnologías como pocos lo hacen a su edad. El iPad o un conjunto de nueve cámaras para captar la fugacidad del tiempo son otras de las revelaciones de este creador. "El ojo no ve el tiempo, pero nueve cámaras sí y producen un efecto fabuloso; la cámara expo-ne un punto de vista que no es humano", cuenta antes de añadir que "ahora las cámaras son tan ligeras que te las puedes llevar donde quieras". La mayor sala de la Royal Academy acogerá 51 imágenes creadas con iPad que acompañarán a una de gran escala tituladaLa llegada de la primavera en Woldgate en 2011.
La proyección de imágenes en movimiento o la creación de otras en iPad marca una larga distancia con Claude Monet o Henri Matisse que, como Hockney, también se echaban al monte a pintar el fulgor de la naturaleza. "A mí lo que me interesa es hacer grandes cuadros. Por enormes que sean nunca abarcarán lo que representan, así que todavía me queda mucho por hacer", concluye el pintor.